Dice un refrán castellano que “obras son amores y no buenas razones”. Y un antiguo mensaje publicitario dominicano señalaba que en la vida “no es cuestión de ñeñeñe, sino de papeletas”.
La Palabra de Dios que alimenta nuestra fe es contundente al decirnos que el amor a Dios, nuestra fe en Él, deben ser demostradas con obras de justicia y de solidaridad. Nos lo dice, por ejemplo, el apóstol Santiago cuando nos habla de la fe y de las obras: “la fe si no tiene obras està realmente muerta” (Santiago 2,17)
A parte de lo que en este sentido cada quien de manera individual puede practicar, la parroquia lleva a cabo dos iniciativas para poner en práctica esa solidaridad con nuestros hermanos más pobres a través de la cual expresamos nuestro amor a Dios.
Desde hace ya bastante tiempo, en el Centro Sagrado Corazón, en el antiguo seminario, se abrió una sala de curas para acudir en auxilio de esas personas que necesitan recibir atención dia-rio para sus heridas y que no tienen o bien recursos, o bien quién les ayude a realizar la cura. Un grupo de hermanas de la comunidad parroquial diariamente, en horario de 2 de la tarde atienden de manera totalmente gratuita a estas personas que tienen llagas, laceraciones o cualquier herida en su cuerpo.
Otra iniciaiva con la que nuestra parroquia se hace solidaria con los más pobres es por medio del programa de ayuda alimentaria que se ofrece a familias de extrema pobreza y necesidad de nuestras comunidades.
Este programa de ayuda alimentaria requiere de lo que podríamos llamar “un banco de alimentos” con el que un grupo de hermanos y hermanas de la pastoral social prepara las fundas.
Este depósito o banco alimentario se nutre de ayudas que algunas personas de la comunidad gene-rosamente ofrecen con cuierta frecuencia.
Todos somos parte de la comunidad parroquial y a todos, principalmente a aquellos que tienen más posibilidades, nos corresponde nutrir ese fondo alimentario.
Lo podemos hacer participando del programa “libra de amor” o “libra de solidaridad” que consiste en que, cuando acudimos a la misa, por lo menos una vez en la semana llevemos al altar como ofrenda familiar una libra de alimento que luego irá a parar a alguna de estas familias a las que se les ayuda mensulamente con los alimentos. Todos estamos llamados a ser y hacernos soldiarios
Nuestra pastoral social
23 septiembre 2010 por pnsconsolacion
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